LA LLORONA, UNA LEYENDA QUE NOS ENVUELVE A TODOS

Author: Judith Bravo
Category: Rincón Cultural
Viewed 61837 times.
Rated: Star Star Star Star Star
Rate Article

Thumbnail Image HSL-Admin
Judith Bravo


Por Judith bravo


LA LLORONA, UNA LEYENDA QUE NOS ENVUELVE A TODOS.

 

En el México colonial y aún en la actualidad, la Llorona es una mujer que se aparece en la noche, a veces en las encrucijadas de los caminos, con cabello largo y vestida de blanco, llamando con fuertes llantos y aterradores lamentos a sus hijos.

 

 ¿Quién era y por qué lloraba?

 

Hay muchas teorías alrededor de esta fantasmagórica desconocida. Se decía que era una mujer indígena, enamorada de un caballero español con quien tenía tres niños. Sin embargo, él no formalizaba su relación, sólo se limitaba a visitarla y evitaba su compromiso de casarse con ella.

 

Tiempo después, el hombre se casa con una mujer española de la sociedad, por resultar un enlace más conveniente. Al enterarse de ello, la Llorona enloqueció de dolor y lanzó a sus tres hijos en el río para luego suicidarse al ver lo que había hecho. Desde entonces pena y se le oye gritar “Ay, mis hijos”. Suele encontrársele cerca de los ríos. Es una leyenda que se hace popular en tiempos de la Colonia. Sin embargo, sus antecedentes son mucho más antiguos, tanto, que se pierden en los mitos prehispánicos y se funden en diversas representaciones de diosas madres.

 

Los ejes simbólicos

 

La leyenda de la Llorona otorga diversos elementos simbólicos: la mujer y una maternidad atormentada, la noche, el agua (lagos, ríos, cauces secos), lo blanco (la vestimenta y la neblina), la voz y el silencio, la mortandad de los hijos, la Plaza Mayor, el oriente, el arrodillamiento, las encrucijadas de los caminos, las cuevas, los bosques, la luna.

 

 La Llorona es, antes que nada, una madre. Ya su propio grito lo confirma, pero es una madre atormentada por un insufrible dolor. A la Llorona se le encuentra en las encrucijadas de los caminos, en las cuevas, cerros y nacimientos de agua, pues a tales sitios se les otorgaba esa categoría y se les relacionaba con los dioses acuáticos.

 

Su leyenda en otros países

 

La leyenda de esta mujer que llora a sus hijos no es exclusiva de México, sino que se extiende a toda Latinoamérica, eso la convierte en un tema más interesante. En la versión de la leyenda chilena, por ejemplo, la Llorona se llama la Pucullén. Se dice que llora eternamente porque su hijo fue arrebatado de sus brazos a muy

corta edad. Es una guía de los muertos, la cual indica, con sus pasos y llantos, el camino que debe recorrer el muerto para dirigirse desde su morada terrenal hacia el más allá. Se dice que ella llora como plañidera por todos los familiares del difunto, para que todos ellos se consuelen pronto de la pérdida; además, evita que el espíritu del muerto decida acudir a penarlos, disconforme con las pocas lágrimas y manifestaciones de pesar de sus parientes.

 

En Costa Rica se presenta como una mujer que busca a su hijo en cualquier lugar con agua (ríos, charcos), pues el niño murió ahogado.

 

 En Panamá se le conoce con dos nombres: la Tulivieja, y la Tepesa, también es un fantasma que se aparece de noche cerca de los ríos y quebradas buscando a su hijo perdido. De acuerdo a la tradición panameña, la Tulivieja era una hermosa y joven mujer. Tenía fama de ser muy parrandera y no se perdía ninguna fiesta que se celebraba en su pueblo. Al dar a luz a su primer hijo, su marido le prohibió que siguiera yendo a las fiestas y le ordenó que se quedara en casa cuidando al bebé.

 

 Pero en una ocasión, aprovechando que el esposo no estaba, la chica decide acudir a un baile con su hijo en brazos. Para evitar que el hijo le estorbara, camino a la fiesta lo dejó debajo de un palo de mango que estaba a orillas de un río. Pensaba volver a buscarlo después del baile. Esa noche, una fuerte tormenta azotó el pueblo y arrastró a su hijo por el río. Cuando ella regresó a buscarlo, ya no lo encontró y comenzó a llorar, arrepentida por el grave error que había cometido. Desde entonces anda vagando por la eternidad buscando a ese hijo perdido.

 

Y por último, en Guatemala la Llorona pasea por las calles solitarias, sobre todo donde hay agua. Sus lastimeros gritos asustan al más valiente y paralizan al pavoroso, muchos dicen haberla visto y escuchado. Se dice que el secreto para que la Llorona no se lleve tu alma es usar la ropa interior al revés.

 

La llorona de los inmigrantes

 

Regresando a México, en la música folklórica del estado de Oaxaca hay una canción llamada La Llorona y en ella dice “ay de mi llorona, llorona llévame al río, tápame con tu rebozo llorona, porque me muero de frío”. Tenemos un gran número de versiones sobre su presencia y lo que la obliga a lanzar ayes lastimeros por la noche.

 

Pero lo que nadie puede negar es que ha trascendido las barreras del espacio y el tiempo hasta llegar a ser parte de la idiosincrasia de un pueblo. Es lo cotidiano de lo sobrenatural y la representación de la desesperanza. De igual forma es una mujer, símbolo de misterio y posibilidad de apertura a secretos insondables y, por tanto, representa el dolor de un pueblo por sus hijos que ya no están. La llorona puede ser igualmente un país que llora a sus hijos que se van, orillados por las condiciones económicas que los llevarían a la miseria en caso de permanecer ahí.

 

 Como podemos ver, la Llorona es una mujer que deambula cerca del agua. En los límites de México y Estados unidos se encuentra el Río Bravo, es un trámite para algunas personas cruzarlo para llegar “al otro lado”, no sería extraño saber que a más de alguno se le apareció la llorona y lo que es más, cruzó con ellos para habitar nuevos parajes y nuevos ríos y lagos por aquellos nuevos lugares.

 

Su leyenda no ha muerto, permanece como uno de los misterios más aceptados en el México actual. Hoy día cualquiera puede afirmar haberla visto y casi nadie pondrá en duda su palabra, pues es una presencia tan propia al mexicano, que es imposible romper su hechizo. Tal vez tenga que ver con “Todas esas voces oscuras, de abuelos indios, que lloran en nuestro corazón”. 



This article was published on:
Thursday, April 2, 2009


Login to leave a comment.


Articles from This Author


Articles Under This Category